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BELLEZA MASCULINA: ¿POR QUÉ ANTES ERA TABÚ Y AHORA NO?

BELLEZA MASCULINA

Seamos honestos: hace no tanto tiempo, si un chico decía que usaba sérum o que le importaba su skincare, alguien levantaba una ceja. Hoy, ese mismo chico tiene miles de seguidores dando tips de rutina facial. ¿Qué cambió? Todo. Y tiene más historia de la que crees.

Spoiler: siempre fue “normal”, solo nos lo hicieron olvidar

¿Sabías que el eyeliner más antiguo del mundo lo usaban hombres? Ya desde el año 4.000 a.C., los hombres del Antiguo Egipto usaban pigmento negro para crear elaborados diseños de ojos. El kohl, la sombra verde de malaquita y el ocre rojo en labios y mejillas también eran parte de su rutina diaria. Pero no era solo vanidad: el kohl no únicamente era un elemento de belleza, sino también un amuleto de protección, pues se creía que tenía propiedades para alejar el mal de ojo y los espíritus malignos. El primer “tinted SPF” de la historia.

En Roma, la manicura indicaba estatus social. Los hombres se cuidaban la piel con aceites y perfumes, se maquillaban el rostro, se pintaban las uñas y hasta la cabeza para disimular la calvicie. Y si hablamos de poder real: en Francia, el rey Luis XIV usaba tacones, peluca y maquillaje… y era el hombre más poderoso de Europa. Al quedarse calvo a los 23 años, promovió el uso de pelucas entre todos los hombres de la corte. El glamour masculino era, literalmente, un asunto de Estado.

En la era victoriana, la belleza masculina se asociaba con la elegancia y el refinamiento. Los hombres debían tener una apariencia impecable, con barbas y bigotes bien cuidados, cabello peinado y trajes sofisticados. Hasta ahí, todo bien. El problema llegó después: fue justamente en esa misma era cuando el maquillaje comenzó a considerarse “una abominación” tanto por la corona como por la iglesia, creando fuertes asociaciones entre el cuidado personal, la vanidad, la feminidad y “la obra del Diablo”. Así, las principales definiciones de masculinidad se fueron reduciendo a casi nada. Y ese mito duró décadas.

La revolución que nadie anunció (pero todos vivimos)

Hoy las marcas se alejan de los “clichés machistas” y abrazan una masculinidad moderna e inclusiva, una tendencia conocida como #MasculinidadSutil. El aseo masculino está en pleno boom: los hombres ya no se limitan a limpiadores básicos, sino que exploran correctores, esmaltes de uñas y productos de belleza completos. Y los números lo confirman de forma contundente: el mercado global de productos de cuidado masculino creció a 156.6 mil millones de dólares en 2025, con proyecciones de superar los 203 mil millones para 2033. El hombre promedio hoy tiene siete pasos en su rutina diaria de cuidado personal, y más de la mitad dedica más tiempo y dinero a esa rutina que hace cinco años.

Aproximadamente el 55% de los hombres millennials y de la Generación Z prefieren productos premium, influenciados directamente por redes sociales e influencers. Y en Estados Unidos, el 68% de los hombres Gen Z ya usan productos de cuidado facial, un número que creció considerablemente en solo dos años.

¿Quiénes rompieron el tabú?

Este cambio fue impulsado por la Generación Z y los millennials, quienes con su mentalidad abierta desmantelaron viejos estereotipos y abrazaron la diversidad en todas sus formas. Pero los artistas jugaron un papel clave, y hay nombres que no se pueden ignorar, como:

Bad Bunny  

Bad Bunny sería el primer artista de reguetón no solo en pintarse las uñas, sino en hacerlo como una práctica recurrente, siendo exponente de un género históricamente marcado por la masculinidad, la división de roles y el machismo. Su decisión generó reacciones divididas: mientras unos lo criticaban, otros lo aplaudían por hacer lo que le gustaba sin importar qué dirían.

Y la historia de cómo empezó es más simple de lo que parece: fue un día común cuando su novia Gabriela Berlingeri le pintó las uñas. Le gustó tanto que empezó a pintarlas él mismo, pero jamás con la intención de revolucionar a sus seguidores ni imponer moda. “Cuando empecé a pintarme las uñas yo no estaba pensando que el mundo iba a enloquecer”, declaró el artista. Hoy, su influencia se percibe como parte de un cambio cultural más amplio: cuando se trata de estereotipos latinos de masculinidad, la moda puede ser una manera de desafiar las expectativas prescritas.

Harry Styles

Harry Styles lanzó Pleasing, una línea de productos totalmente veganos y libres de crueldad animal que pueden ser usados por hombres y mujeres por igual. La marca comenzó siendo un proyecto pandémico destinado a ser una línea de esmaltes, que rápidamente evolucionó hacia una propuesta completa de belleza y skincare. Styles lleva años luciendo las uñas pintadas, y con Pleasing llevó esa filosofía al siguiente nivel: una marca que no hace distinción de género, edad ni orientación sexual.

Los que abrieron el camino antes: el rock

La tendencia de los hombres con uñas pintadas se asociaba inicialmente más a la música rock, hardcore o metal, especialmente en colores oscuros, con nombres como Marilyn Manson, Travis Barker y Machine Gun Kelly. Pero artistas como Bad Bunny y Harry Styles cambiaron esa tendencia, apostando por colores vivos, fantasía y una estética completamente nueva.

Bonus: curiosidades que quizás no sabías

  • El kohl egipcio tenía propiedades antibacterianas. No era solo cosmético: protegía los ojos de infecciones en el desierto. La cosmética moderna sigue buscando esa misma combinación de belleza y función.
  • En la Antigua Roma, los legionarios traían perfumes y cosméticos egipcios de sus conquistas. Sí, los guerreros más temidos del mundo antiguo hacían “haul de belleza” al volver a casa.
  • Los faraones se llevaban maquillaje a la tumba para seguir siendo hermosos en el más allá. La primera persona en pedir “buried with my skincare routine.”
  • La mayor visibilidad de referentes masculinos que hablan abiertamente de autocuidado ha sido la clave para derribar el estigma en tiempos modernos. El hombre de hoy busca resultados tangibles: productos con retinoides, antioxidantes y ácido hialurónico que funcionen de verdad.
  • En barberías de Ciudad de México y otras urbes latinoamericanas, el grooming de lujo combina cortes de precisión con masajes faciales, exfoliaciones y tratamientos hidratantes. El ambiente ya no es de estética, sino de bienestar integral.

El autocuidado como identidad, no como vanidad

Este cambio es especialmente evidente entre los consumidores Gen Z y millennials, quienes consideran el cuidado personal no solo como higiene, sino como una expresión de identidad y autoestima. Hoy, el autocuidado se percibe como una forma de empoderamiento, no como una contradicción con la identidad masculina. Cuidarse es poder. Punto.

El tabú no murió de repente. Lo fuimos tumbando entre todos: con cada chico que publicó su rutina en TikTok, cada marca que cambió su publicidad, cada artista que se pintó las uñas en el escenario y cada conversación que normalizó que cuidarse no tiene género.

La belleza masculina no está de moda. Siempre estuvo aquí. Por fin la dejamos ser.